La dolarización en Venezuela es un concepto que ronda el pensamiento colectivo de la ciudadanía venezolana desde hace unos meses. Al respecto, diversas figuras políticas han dejado ver matices sobre el tema, lo que plantea una pregunta importante: ¿Qué tan beneficioso o perjudicial podría ser para la economía?
Es más, el constante cruce de palabras entre figuras de la política venezolana reintroduce el tema de la dolarización en la agenda pública.
Sobre esto, durante una entrevista para Unión Radio, el economista Asdrúbal Oliveros planteó fuertes argumentos a favor y en contra y propuso a su vez un tercer camino que considera el más adecuado.
¿Por qué decirle sí a la dolarización en Venezuela?
De acuerdo con Oliveros, la dolarización en Venezuela es un “mecanismo muy eficiente de reducción de inflación”. El economista puntualizó la dificultad que ha tenido el país en las últimas décadas para estabilizar la desvalorización de la moneda.
Cuando se trabaja con una moneda externa, se fuerza una precipitación de los precios, algo que ninguna otra medida implementada ha podido lograr.
Asimismo, el economista señaló que dadas las “debilidades institucionales muy marcadas” que presenta el país, una medida económica como la dolarización impone una fuerte disciplina fiscal, dado que no es necesario un Banco Central emisor ni una adopción por convicción.
¿Por qué decirle no?
Una dolarización es una decisión casi irreversible. El economista explicó que esto implica renunciar a emitir una moneda propia y quedar bajo un acuerdo con la Reserva Federal de Estados Unidos. Por lo tanto, tocará asumir todas las consecuencias que esto conlleve.
Si las condiciones en el país llegan a cambiar, no podría utilizarse ninguna otra herramienta de política económica. Venezuela quedaría sin capacidad de reacción propia ante cualquier ciclo económico.
Asimismo, Oliveros señala que en el escenario de una dolarización total, diversos sectores se verían afectados por la medida. Si bien los comercios y proveedores de servicios tendrían beneficios, la industria manufacturera y otras más podrían debilitarse aún más.
¿Cuál es el otro camino?
La preferencia de Oliveros se encuentra en lo que denomina “Esquema de libertad monetaria”. Es decir, que el Estado continúe con la moneda nacional y que a su vez el ciudadano pueda escoger con qué moneda operar.
Dicho de otra forma, que el ciudadano vuelva a confiar en el Bolívar por decisión propia. Esta vía es la que el economista considera “menos rígida” y la que plantea más opciones de uso tanto para la moneda nacional como para otras divisas extranjeras.
Ahora, dado el estrechamiento de relaciones entre Caracas y Washington, Oliveros prevé una mayor circulación de dólares, remesas en efectivo y la eventual posibilidad de realizar transferencias en dólares entre cuentas. Lo que se traduce en una mejor convivencia entre el Bolívar y el dólar.
En el corto plazo, la ciudadanía venezolana no debe esperar por una dolarización formal y total en Venezuela. Es más probable visualizar signos de un esquema bimonetario, sin restricciones y sin la complejidad de una formalidad constitutiva o legislativa.
Información de El Estímulo / Redacción Minuto Financiero
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