Construir un fondo de emergencia puede sonar como una meta lejana en países donde la economía es inestable; sin embargo, con enfoque y decisiones estratégicas se puede cumplir con este objetivo.
El fondo de emergencia es un dinero en reserva que se utiliza en el momento en que se presentan imprevistos o gastos inesperados. Por ejemplo, la pérdida de empleo, el arreglo de un carro, una situación médica difícil, entre otros escenarios.
Es decir, se trata de un tipo de ahorro destinado a cubrir todos los asuntos que no forman parte de los gastos fijos. Cabe resaltar que este fondo debe separarse de otros ahorros, como el destinado a vacaciones o remodelaciones en el hogar.
Cómo construir un fondo de emergencia
Para los especialistas en economía, un buen fondo de emergencia debe equivaler a entre 3 y 6 meses de los gastos esenciales de la persona. Antes de comenzar a ahorrar, la persona debe conocer cuál es su presupuesto mensual de forma detallada.
En este sentido, recomiendan usar una libreta, hoja de cálculo o una aplicación en el teléfono donde la persona pueda ver por escrito cuáles son sus gastos. De esta manera, podrá calcular el monto exacto que necesita.
De modo que el primer paso para tener este fondo se basa en establecer una meta. Aunque al principio pueda parecer un monto imposible de alcanzar, la persona puede comenzar ahorrando montos pequeños.
Seguidamente, los especialistas sugieren transferir automáticamente una cantidad o porcentaje del sueldo, ya sea 5 % o 10 %, para el fondo. De forma tal que la persona no se vea tentada a gastar el dinero en otras cosas. Un tip extra es procurar que el porcentaje a ahorrar sea en moneda dura para que no pierda su valor.
El tercer paso es monitorear regularmente el progreso. En este caso, la sugerencia es revisar trimestralmente o cada año cómo va la cuenta de ahorros para emergencia, ya que esto permitirá hacer los ajustes necesarios para cumplir con la meta.
Evitar caer en la tentación
El éxito de un fondo de reserva no solo depende de cuánto dinero se guarde, sino de garantizar que se use exclusivamente para urgencias. Para evitar descompletar esos ahorros en gastos cotidianos, los expertos recomiendan poner barreras físicas o digitales al acceso al dinero.
Por ejemplo, se puede configurar la cuenta para que no se permitan hacer transacciones electrónicas. De este modo, la persona tendrá que ir a la sede del banco a retirar el dinero, lo que frena tomar decisiones impulsivas.
Asimismo, es importante destacar que este fondo debe ser permanente. No se trata de un ahorro de una sola vez, sino de una reserva que siempre debe estar disponible. Así que si la persona tuvo que utilizarlo, deberá comenzar a ahorrar de nuevo hasta llevarlo al punto inicial.
Finalmente, construir un fondo de emergencia es un proceso que requiere análisis y disciplina, pero tenerlo se traduce en mantener la estabilidad frente a cualquier imprevisto o golpe inesperado de la vida.
Información de Investopedia / redacción Minuto Financiero
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