En menos de tres años, la capacidad del salario mínimo para cubrir el transporte urbano se ha desplomado por completo en Venezuela. Según datos de la firma Ecoanalítica, los 130 bolívares que devengan los trabajadores públicos ya no alcanzan siquiera para pagar un viaje en autobús.
La pérdida del poder adquisitivo ha sido una constante y destructiva carrera cuesta abajo. Mientras que en septiembre de 2023 el salario mínimo permitía costear 14,4 pasajes, la cifra se redujo drásticamente mes a mes.
Salario mínimo en Venezuela para pasajes
Para marzo de 2026 la capacidad era de apenas 1,3 viajes, y en junio de 2026 tocó un fondo histórico: el ingreso mínimo solo cubre 0,9 pasajes.
Este desplome coincide con el reciente aumento de la tarifa del transporte urbano, que escaló a 140 bolívares (unos 0,25 dólares), representando un incremento del 40 %.
El sector transporte busca indexar la tarifa a un cuarto de dólar al inicio de cada mes, una medida que, aunque se aplica en la práctica, aún no se ha formalizado en la Gaceta Oficial.
La brecha de la vulnerabilidad
El origen de esta crisis radica en una profunda asimetría económica. Entre septiembre de 2023 y abril de 2026, el Índice Nacional de Precios al Consumidor se disparó un 1.714 %. En ese mismo lapso, el pasaje subió un 1.011 %, impulsado por la necesidad de los transportistas de cubrir sus propios costos operativos.
Así que, mientras la inflación y las tarifas avanzaban a ritmo acelerado, el salario mínimo permaneció completamente congelado.
Esta brecha evidencia que los precios regulados se quedaron rezagados frente al aumento generalizado de la economía, dejando al trabajador venezolano en una posición de extrema vulnerabilidad, donde ir a trabajar cuesta más de lo que se gana.
Información de Finanzas Digitales / Redacción Minuto Financiero
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